El cómo me convertí en donante de leche materna (o ama nodriza del siglo XXI)

Llevo un tiempo pensando en escribir sobre lo que costó llegar a Vega, contar cómo tuve que pasar por ciertas experiencias duras, de esas que te hacen un click en la cabeza y te cambian y te hacen más fuertes… pero como decía un Michael Ende “Pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión. Ahora quiero centrarme en el tema lactancia y más concretamente en cómo me convertí en donante de leche materna, que sería como un ama de cría del siglo XXI o ama nodriza 3.0, porque ¡hasta tienen app para la recogida a domicilio!

meme sobre cómo me ven, siendo donante de leche
Hay que tomárselo con humor...

De esta forma quiero visibilizar esta experiencia porque en su momento no encontré vivencias de otras madres donantes en internet, y creo que ayudará a que se vaya conociendo más y lo mismo alguna madre que esté pensando en convertirse en donante pero no sabe muy bien o no conoce la experiencia se pueda animar a ello.

 

Además soy consciente de que mi ayuda como donante tiene una duración relativamente corta en el tiempo, por eso al escribir este artículo espero poder ayudar un poquito más.

Primero, antes de contar mi historia, decir que si eres madre y no estás teniendo problema con la lactancia, tu bebé está bien “servido”, has pasado el primer mes y llevas una dieta equilibrada y vida sana puedes ser la candidata idónea. No dudes en ver la información detallada de donantes de la Comunidad de Madrid en su página oficial:

https://www.comunidad.madrid/hospital/12octubre/profesionales/banco-regional-leche-materna-aladina-mgu
por si algunas de las cosas que comentaré a continuación sobre los requisitos se hayan quedado desfasadas cuando leas esto.  También puedes llamarles o escribirles que te resolverán cualquier duda.

Captura de la página informativa de donantes de leche del Hospital 12 de Octubre

Mi experiencia: ¿Por qué dono? antecedentes

Cuando tuve a Vega la lactancia fue bastante bien. Durante los primeros días siempre surgen algunas molestias, como algo de dolor o las dichosas grietas, esos cambios de postura que provienen de malos agarres y otros problemas, muchas veces debidos a la inexperiencia, que van surgiendo con el paso de las semanas, pero con ayuda de la pediatra que me corrigió las posturas y que Vega sabía hacer “lo suyo” pues todo iba como la seda. Por lo general mi pecho producía bastante cantidad, tampoco sin desbordar, y por lo visto de buena calidad, ya que mi hija iba cogiendo peso rápidamente, a un kilo por mes. Así que a las pocas semanas de dar a luz pedí información en mi centro de salud, en uno de esos talleres de lactancia que se hacían para ayudar a las madres lactantes con cualquier duda o problema.

 

En ese momento estuve dándole muchas vueltas; me apetecía, pero también me parecía complicado. Un día me veía muy animada, pero después me lo pensaba un poco porque estaba en esos momentos de maternidad aún complejos y delicados, ya que no había pasado la cuarentena y aún no me sentía persona. Pero se quedó el runrún ahí, porque con lo que me había costado llegar a Vega, sentía como que era una forma de devolverle al mundo la gratitud ayudando a otras madres con bebés prematuros a poder alimentar a sus bebés. No tanto el “si me pasase a mí me gustaría que tuviese este recurso” que también es un pensamiento muy válido, sino más por esa especie de sensación de seguir con una cadena de gratitud que se fuera expandiendo.

 

Uno de los momentos que me ayudaron a decidirme a donar fue el hecho de estar sacándome leche casi a diario durante una temporada, no recuerdo que semana fue exactamente, pero la bebé se empezaba a ahogar en la toma de la mañana por la presión que cogía uno de los pechos. Una de las soluciones era sacarme un poco de leche y así aligerar la presión, de esta forma conseguía congelar leche para posibles emergencias y Vega comía más tranquila. El problema: la sobre-producción. Estuve varias semanas construyendo un mini banco de leche, casi para dar y exportar. Después descubrí que aunque era un latazo se podía dar el pecho con muchos descansos (metiendo el dedo meñique en la boca de la bebé y quitando así el vacío de la succión, para evitar los ahogos) de modo que la bebe podía comer sin “atascos”, así que la producción se me reguló más a la demanda real de la bebé.

 

Aunque bajé la producción la experiencia me sirvió para saber que estaba preparada para ser donante… porque si no, seguramente habría estado mucho tiempo preguntándome “¿tendré leche suficiente para mi bebe y para donar?”

 

Aún así pensé esperar un poco hasta que mi hija empezase con la alimentación complementaria, a los 6 meses, pensando que la bebé tomaría menos leche y podría generar leche sin que fuese un gasto extra (aunque  realmente los niños siguen comiendo misma cantidad de leche, prácticamente, cosa que no sabía en ese momento). Pero a los 5 meses, en agosto, mi suegra que me había escuchado hablar de la posibilidad de donar me dijo que había visto una noticia en algún medio: escaseaban las donaciones en época de vacaciones. Eso me animó a no procrastinar más y llamar por teléfono para pedir información más detallada y solicitar la entrevista que tienes que pasar para poder ser donante.

Spoiler: Material entregado por el centro de donación, botes, extractor, nevera, acumulador de frío, bolsas...

El proceso para ser donante:

En esa primera llamada me informaron de los pasos a dar y concertamos la cita.

El día acordado fuimos Lucas, mi marido, Vega y yo a nuestro centro de referencia, el Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda, y aunque encontrar la zona puede ser complicado al resultar un poco laberíntico, está señalizado en letreros y pegatinas en el suelo y conseguimos llegar al despacho sin problemas. Lo más fácil es acceder por la parte de donaciones de sangre, es más directo que cruzar todo el hospital como hicimos nosotros el primer día.

 

Una vez llegamos al despacho, Marisa, una de las encargadas del banco de leche, comenzó la entrevista y comprobamos todos los requisitos. Así que tal como había leído y releído en la información que ya tenía del centro de salud y de internet me volvieron a explicar todo, con pelos y señales, porque hay muchas cosas a tener en cuenta, ya que hay que ser extremadamente cuidadosas a la hora de limpieza de manos y utensilios, ya que es un tema de salud, pero hay mucho más a tener en cuenta:

Hábitos, sobre todo de alimentación. Te dan después unas hojas con recomendaciones de alimentos para comer, por ejemplo los  pescados grandes tienen mucho mercurio, no se recomienda ni a niños ni a embarazadas ni madres lactantes, ya que pasa a través de la leche.

-Lógicamente no fumar ni beber (ni drogas, por supuesto)

Explicación del material que te dan y que irán reponiendo: extractor de leche (de la marca Medela Solo, yo ya estaba familiarizada porque me sacaba con el mismo) las piezas extraíbles las cambian cada 3 meses. También te dan gorros y mascarillas, botes y etiquetas para poner la información de cuánto y qué día te la has sacado (se congela y hay un plazo de 15 días para que mantenga la mayor frescura posible). Una neverita y acumuladores de frío por si lo tienes que llevar tú misma al hospital y una bolsa de regalo para mostrar con orgullo que eres donante de leche. Vamos, que te dan de todo lo necesario y lo único que pones tú, a parte de la leche y las ganas son el jabón y el papel de cocina para lavarte y secarte las manos o los aparatos, un rotulador indeleble para anotar en las etiquetas cantidad y fecha y tener electricidad para cargar el extractor cada cierto tiempo.

-Tema extracción, cómo se hace y métodos de profilaxis: ya comenté anteriormente que se tiene que hacer bajo unas condiciones lo más”estériles” posibles para no contaminar los botes. También te enseñan a lavarte las manos como si fueras a hacer una cirugía o la limpieza de los utensilios.

Limpieza quirúrgica de manos, muchos aprendimos en pandemia.

Entrega de leche: Te explican que puedes llevar tú la leche al hospital y cómo hacerlo, pero hay un sistema de recogida a domicilio desde 2018 financiado por la fundación Ronald McDonald, y cómo funciona la app para solicitar la recogida y entrega de materiales.

-En todo momento puedes preguntar dudas y al final también te dan un formulario con el que comprueban si todo te ha quedado claro. 

-Otra de las cosas que tienes que hacer es un análisis de sangre para comprobar que no hya problemas o enfermedades antiguas que puedan pasarse a través de la leche… en unos días te confirman si está todo bien y entonces puedes empezar a donar.

 

Cumplir cumplía todos los requisitos: llevaba una dieta variada, no soy fumadora y no bebía alcohol. Por diversas razones me cuidaba más que nunca desde antes del embarazo de Vega, lo que hacía que fuese una candidata idónea. 

 

Lo mejor para ver si puedes ser apta es ver la lista que tienen en su web:

https://www.comunidad.madrid/hospital/12octubre/profesionales/banco-regional-leche-materna-aladina-mgu

 

Por último le pregunté a Marisa si podíamos ver (lógicamente desde fuera) la zona donde están los neonatos… y nos hizo un tour por las instalaciones y no pude evitar emocionarme un poco al ver a algunos de los bebés, pequeños prematuros o que habían tenido algún problema y necesitaban cuidados especiales, pensando con emoción que muy pronto mi leche podría ayudar un poquito a ellos y a que sus familias tuvieran un poquito más de tranquilidad.

No tengo foto de esa visita, pero sí de la siguiente, en Navidades.

Extracción

En cuanto me confirmaron que era apta empecé con las donaciones. Al principio cuesta un poco, sobre todo por los preparativos, porque no es lo mismo sacarte para el consumo de tu bebé que las medidas extra de higiene para donar. 

El proceso en sí, si alguna vez te has sacado leche, no tiene demasiado misterio.

Para las que nunca se han sacado leche decir que el aparato para la extracción es eléctrico, para que sea el proceso más rápido. Consta de una copa que se adapta al pecho (hay distintos tamaños según pezón, es importante saber la talla para no sufrir molestias ni lesiones). Esa copa engancha con varias piezas por un lado al bote que se usará para recolectar la leche y por otro a través de un tubo al motor que funciona cual bomba que hace succión imitando la forma de comer del bebé. 

 

Así que, lo único que hay que hacer además de seguir las medidas de higiene, es estar en un sitio tranquilo para la extracción, mejor si el/la bebé está cerca porque ayuda a generar la leche (resumiendo mucho: la producción de leche viene dada por el cerebro, en la hipófisis, la succión del bebé hace que se secrete prolactina y se genere la leche. Aunque el bebé no succione su olor, presencia o su llanto puede ayudar en estos menesteres).

 

Una  vez has sacado la leche que hayas podido pones la etiqueta con la fecha y la cantidad extraída y directa al congelador. Aunque toda cantidad cuenta es obvio que es mejor sacar un mínimo: si te sacas 20 ml para ellos es más costoso procesar, analizar, limpiar y esterilizar el frasco que la cantidad que se podría sacar en sí, por eso hay que intentar llenar un poco más aunque entregues menos botes. Que algún día te sale menos leche, no pasa nada, pero si te cuesta la vida sacarte la leche puede que la donación no sea para ti. Siempre insisten en que al bebé propio no le debe faltar la leche y la madre tiene que estar en buenas condiciones y el estrés dificulta la producción de leche.

Tu próximo mejor amigo, el extractor de Medela modelo Solo.

¡Viene el lechero! – Primera vez.  La aplicación y recogida de la leche

Como comenté anteriormente  la leche se puede llevar a mano al hospital de referencia, cada 15 días máximo para conservar las propiedades de la leche, pero es un esfuerzo extra complicado de hacer, como se suele decir las madres de bebés de lo que peor andamos es de tiempo. Antes las donantes lo tenían más complicado, pero desde hace unos 4 años empezaron con el servicio de recogida a domicilio, una furgoneta de leche (no en vano se llama “Milktruck, solidaridad sobre ruedas”, igual que la app para la recogida de leche) hace las rutas para pasar de casa en casa y ahorrarnos un tiempo valioso. 

 

Este servicio solidario es otra parte de la cadena de donación, cuyo coste y logística viene de la mano de la fundación Ronald Mcdonald, que hace muchas labores solidarias con niños. Podéis informaros en su web: https://fundacionronald.org/ https://fundacionronald.org/que-hacemos/servicio-de-recogida-a-domicilio-de-leche-materna/

 

La aplicación es muy básica y eficiente. Con el número de donante y una contraseña accedes a la app web, tienes que rellenar el formulario con información sobre el material que entregas y el que solicitas para reponer y la fecha de recogida. En mi caso, en las afueras de Madrid las recogidas son los lunes. Para las madres que tienen una buena producción pueden pedir la recogida semanalmente. En mi caso que consigo llenar semanalmente 4 o 5 botes  lo pido cada dos semanas, así también siento que es más eficiente para las recogidas.
También puedes poner la hora a la que quieres que pasen. Yo siempre lo dejo en blanco, para no complicarles la parte logística y que puedan cuadrar mejor la ruta, total yo me organizo igual de mal porque dependo de cómo lleve el día Vega-Bebé XD. De todos modos te confirman la hora a la que pasarán unos días antes.

Organizarse para sacarse la leche

Volver a trabajar hace muchísimo más complicado el extraerse la leche, por tema de organización y tiempos. Aunque soy autónoma y puedo trabajar desde casa, no lo hace más fácil porque tengo a mi bebé conmigo todo el día y como comentaba antes “las madres son las personas que precisamente no tienen demasiado tiempo libre”. Pero al final vas sacando hueco cuando puedes, y no hace falta sacarse todos los días.

Lo ideal es hacerlo pronto por la mañana porque por la noche el nivel de prolactina y oxitocina es más elevado y se produce la leche más fácilmente. 

Un truco es tratar de organizarse para sacar la  leche de la donación mientras se da el (otro) pecho, ya que el reflejo de eyección cuando das el pecho ayuda a llenar el frasco más rápidamente. El problema es que cuando el bebé es más grande se da cuenta y en mi caso digamos que no ve con buenos ojos porque piensa que le roban su leche (aunque técnicamente sea leche extra que generas para otros bebés), y no colabora y empieza a tirar del tubo o dar patadas al bote…

Si no recuerdo mal, esta fue mi primera extracción

La presión de la donante

En mi caso y por lo que he podido hablar con otras mamás donantes creo que puede llegar a haber cierta presión autoimpuesta: porque siempre piensas en producir una gran cantidad y si no cumples la expectativa que tenías en mente te produce frustración. Después de un tiempo intentas relajarte, porque es complicado cuando tú bebé come mucho y no tienes apenas tiempo, así que en mi caso intento bajar las expectativas y así si llego a más, me siento mucho mejor. 

Mi consejo es: intentar relajarse y ayudar lo que se pueda sin poner en peligro la salud corporal y mental.

Evento anual que es la leche

El año pasado, pude asistir al V Encuentro de Donante de Leche Materna, que se celebró en Alcalá de Henares el 26 de Septiembre, bajo el lema “unas donantes de la leche”. Un evento en el que hubo múltiples actividades: el plato fuerte fueron los testimonios de varias personas: profesionales sanitarias y madres donantes, la más emotiva fue la madre que perdió a su bebé y tuvo la fuerza y convicción para empezar a donar leche. Unas charlas muy interesantes y enriquecedoras.

También hicieron un concurso fotográfico para las mamás y de dibujo para los más peques. Un rato libre de picoteo en el que podías disfrutar de actividades lúdicas, conseguir algunos obsequios de patrocinadores y lo más importante: conocer otras experiencias de otras donantes, que era lo que más me llamaba del evento. Aunque me hubiera gustado hablar con más personas conocí las experiencias de 5 madres (alguna ex-donante) y además pude conocer a Sandra, madre de Gadiel que por entonces contaba con unos 9 meses. Congeniamos y al final nos intercambiamos los teléfonos y a pesar de estar en puntos opuestos de Madrid solemos escribirnos casi todos los días para contarnos aventuras y desventuras sobre la maternidad y lactancia y vamos quedando de cuando en cuando. Puedo decir sin equivocarme mucho que Vega tiene un nuevo amigo al que le une el odio por la máquina extractora de leche porque piensan que le roban.

Imagen de la charla del evento y de la entrada, con Vega-Bebé bien asobinada.

Resumiendo

Lo primero, si alguien quiere donar leche mi consejo es que se informe en los medios oficiales. Hay una página muy completa que te cuenta los pasos a dar.

Espero que pueda servir a alguien este texto, para cualquier cosa podéis poneros en contacto conmigo. Espero muy pronto poder escribir también sobre el tema de lo que me costó que Vega llegara a este mundo. Hablaré de abortos de repetición, de problemas inmunitarios, de placenta previa o de cesáreas urgentes, para ayudar a que personas que puedan estar sufriendo algo o todo esto se vean acompañados y vean que hay esperanza, que hay muchos casos y mucha gente que pasa por lo mismo, pero que no se habla lo suficiente de estos temas, a veces por dolor, por tabú o por sensación de culpabilidad. Espero próximamente ponerlo por aquí o en la plataforma Lektu junto con otros de mis relatos de ficción o el cuento para niños del Yeti. 

Gracias por leerme.

Puedes seguirme en Twitter/X.

Me despido de con la imagen que seguro tiene mi bebé de mi cuando me saco leche para donar.

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